World Compliance Association entrevista a Fernando Osuna Martínez-Boné

World Compliance Association ha entrevistado a Fernando Osuna Martínez-Boné, socio de Penal Económico y Compliance de Bufete Osuna, con motivo de Compliance 360º Andalucía: Personas, tecnología y decisiones críticas, la jornada con la que la asociación celebra su 10º aniversario en la región.

El encuentro se celebrará el 22 de octubre en el Salón de Actos de la Facultad de Turismo y Finanzas de la Universidad de Sevilla. Bufete Osuna Legal & Compliance repite como patrocinador, este año en categoría oro.

Una mesa sobre investigaciones internas, con la Fiscalía delante

Fernando Osuna moderará la mesa «Errores en las investigaciones internas: ¿Qué se hace mal? ¿Qué límites existen?», en la que participarán:

  • Fernando Soto, Fiscal Delegado Anticorrupción y contra la Criminalidad Organizada
  • Pedro González, socio de Penal en Garrigues
  • Pedro Colina, responsable del Departamento de Derecho Penal Económico en Kepler-Karst Law Firm

En la entrevista, Fernando adelanta algunas de las cuestiones que se pondrán sobre la mesa.

El error más habitual: actuar antes de pensar

Según explica, cuando una empresa recibe una denuncia interna suele reaccionar en caliente. Quiere resolverlo ese mismo día y toma decisiones que después resultan imposibles de revertir.

Por eso, cuando el despacho recibe la llamada, muchas veces el error ya se ha cometido. De ahí su frase más directa: el primer trabajo del abogado no es investigar, sino frenar.

Algunos gestos que parecen lógicos en esas primeras horas pueden contaminar la prueba o abrir un litigio paralelo:

Decisión precipitadaRiesgo
Acceder al ordenador del empleado sin coberturaPrueba inválida y posible delito
Hablar con el investigado sin tener nada claroPérdida de la estrategia
Enviar un correo a la plantilla preguntando qué sabenContaminación de testigos

Los límites que no se pueden cruzar

Una de las ideas centrales de la entrevista es que investigar no significa que todo esté permitido. La intimidad, el secreto de las comunicaciones y la dignidad del investigado marcan una línea que la organización no puede traspasar, por grave que sea la sospecha.

Si se cruza esa línea, la prueba deja de valer y el problema pasa a ser de la propia empresa.

Fernando advierte incluso de que quien investiga un presunto delito sin garantías puede acabar cometiendo otro, como el de revelación de secretos.

El dilema del Compliance Officer

La entrevista aborda también la situación más incómoda: el Compliance Officer descubre un hecho que no afecta solo a un empleado, sino a la propia organización.

Su respuesta es clara. El Compliance Officer no está para proteger a quien delinque dentro de la empresa, sino para proteger a la empresa de sí misma.

Reconoce, además, que hoy se le exige una seguridad jurídica que el marco de las investigaciones internas no le da del todo: no existe una ley que fije con claridad hasta dónde se puede llegar, y se trabaja con jurisprudencia dispersa.

Por dónde empezar

Para las organizaciones que no saben si lo están haciendo bien, Fernando propone empezar por lo básico:

  1. Tener identificado a un buen procesalista antes de necesitarlo, no después.
  2. Contar con un plan real de qué hacer antes, durante y después de una denuncia.

Dos pasos que parecen obvios, pero que muy pocas empresas tienen resueltos. Y que marcan la diferencia entre unas investigaciones internas que resuelven el problema y otras que lo agravan.


📖 Lee la entrevista completa en World Compliance Association

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