Fernando Osuna y Enrique Osuna, abogados de hijos no reconocidos

Por nuestro despacho de abogados fundado por el abogado Fernando Osuna hace más de 40 años. Junto a su hijo Enrique Osuna, han gestionado más de 800 personas dispuestas a llevar ante la justicia su caso: reclamar que sus padres biológicos les reconocieran como hijos suyos.

¿Quiénes son Fernando y Enrique Osuna?

Fernando Osuna y su hijo Enrique Osuna son abogados especialistas en este tipo de casos por haber tenido clientes que han presentado demandas de paternidad a rostros tan populares como Julio Iglesias, Paco Gento, Samuel Eto’o o, El Cordobés’.

Sin embargo, no todos los casos que han pasado por nuestro despacho son de personas tan reconocidas. Hay innumerables casos anónimos de pesonas que viven auténticos dramas por tener la condición de hijo no reconocido.

Los procesos de filiación son muy específicos, por lo que necesitarás el asesoramiento de un abogado experto.

Llevamos más de 40 años y 500 casos de reclamaciones de paternidad, por lo que podemos ofrecerte la mejor estrategia para defender tu verdad biológica.

La injusticia que viven los hijos no reconocidos

Los derechos hereditarios no consisten sólo en la herencia patrimonial. Después de trabajar en más de 500 reclamaciones de paternidad no reconocida, hemos aprendido que quienes se ven obligados a llegar a la vía judicial han sufrido un daño moral irreparable. 

Ante ese perjuicio, es posible solicitar además de parte de la herencia, una pensión de alimentos y el derecho a portar los apellidos del progenitor. 

«Considero que a la gente que menos tiene y sobre la que se ha hecho una injusticia hay que defenderla. No puede ser que se produzcan casos como el de Málaga, en el que mi cliente cuando tenía cinco o seis años, por no haber sido reconocida por su padre, se vio forzada a mendigar mientras él tenía mucho dinero»

Cómo es un proceso de demanda de paternidad

Después de participar en más de 500 procesos judiciales, nuestro despacho está muy especializado en este tipo de casos.

La mejor opción es contratar a un detective para que recoja alguna muestra y hacer una prueba de ADN. Si el resultado es positivo, inmediatamente se puede presentar la demanda.

Aún así, hay otras opciones para aportar material probatorio como un relato verosímil, mensajes de móvil, de correo electrónico, cartas manuscritas entre la madre y el presunto padre, o que exista un gran parecido entre ambos.

¿Te encuentras en una situación parecida?

Escríbenos si quieres que te ayudemos a defender tus derechos.

    Si lo prefieres, te atendemos por WhatsApp

    Juzgados y tribunales competentes para la acción de reclamación de paternidad

    COMPETENCIA INTERNACIONAL.

    La determinación del foro de competencia vendrá regulada, por una norma de derecho interno. Acudimos en este caso a la Ley Orgánica del Poder Judicial, cuyo artículo 22 quáter dispone que;

    Los tribunales españoles serán competentes: d) en materia de filiación y de relaciones paterno-filiales (…) cuando el hijo tenga residencia en España al tiempo de la demanda o el demandante sea español o resida habitualmente en España o, en todo caso, al menos desde seis meses antes de la presentación de la demanda”.

    Por tanto, para la determinación de la competencia judicial internacional de los tribunales españoles en materia de filiación, resultará decisiva la residencia habitual del hijo en España (al menos seis meses) o que el hijo sea español.

    COMPETENCIA OBJETIVA. –

    El conocimiento de las demandas de filiación paterna no matrimonial, corresponde a los Juzgados de Primera Instancia ordinarios, quedando excluidos los Juzgados de Familia.

    COMPETENCIA TERRITORIAL. –

    No existe una norma especial, por lo que deberá aplicarse la norma general de las personas físicas, de este modo, serán competente para conocer el proceso de determinación legal de filiación paterna no matrimonial, los juzgados y tribunales del domicilio del demandado.

    En este tipo de procedimientos, suele ser normal la existencia de varios demandados con distintos domicilios, a elección de la parte demandante, se podrá presentar la demanda en el juzgado del domicilio de uno de cualquiera de ellos.

    Para el caso que se desconozca el domicilio de los demandados, la competencia para conocer proceso, corresponderá al Juzgado del domicilio del demandante.

    Formas de determinar la filiación paterna no matrimonial

    Según nuestro ordenamiento jurídico, la filiación paterna no matrimonial, puede quedar determinada legalmente de cuatro maneras:

    • En el momento de la inscripción del nacimiento, por la declaración conforme realizada por el padre en el correspondiente formulario oficial a que se refiere la legislación del Registro Civil.
    • Por el reconocimiento ante el Encargado del Registro Civil, en testamento o en otro documento público.
    • Por resolución recaída en expediente tramitado con arreglo a la legislación del Registro Civil.
    • Por sentencia firme.

    La filiación paterna en el momento de la inscripción del nacimiento.

    Se hará constar de las siguientes formas según el caso concreto:

    • Cuando conste acreditado el matrimonio con la madre y resulte conforme con las presunciones del código civil.
    • Cuando en padre manifieste su conformidad a la determinación de la filiación, siempre que no sea contradictoria a las presunciones del código civil y no exista controversia.

    En los casos en los que se constate que la madre tiene un vinculo matrimonial con varón distinto al que figura en la declaración o sea de aplicación las presunciones del código civil, se practicará la inscripción materna y se iniciará un expediente registral para la determinación de la filiación paterna.

    La determinación de la filiación paterna extramatrimonial por reconocimiento.

    El reconocimiento es un acto formal y voluntario, a través del cual, un varón afirma ser el padre biológico de otra persona.

    Es un acto voluntario, puesto que, a pesar del deber moral, no existe obligación legal de reconocer la paternidad de otra persona.

    Es un acto expreso y formal, encaminado a reconocer la paternidad no matrimonial. Nuestro ordenamiento jurídico, exige que el reconocimiento cumpla unos requisitos formales para que sea válido. En caso de no cumplir los requisitos ad solenitatem no serán válidos los reconocimientos, sin perjuicio que pueda ser un principio de prueba muy bueno para iniciar un procedimiento judicial.

    Se trata de un acto personalísimo, es decir, sólo se puede llevar a cabo por el padre. No puede delegar ni apoderar a otra persona para que lleve a cabo tal acto.

    Es un acto unilateral, procede de la declaración del padre, es decir, la del reconocedor, no siendo necesario la aceptación ni consentimiento de otra persona.

    Es un acto irrevocable, una vez que se ha efectuado el reconocimiento, su autor, no puede dejarlo sin efecto.

    Es un acto puro, por tanto, no se admiten elementos accesorios, condiciones ni términos.

    Reconocimiento ante el Encargado del Registro Civil.

    Hay que estar a lo establecido en la Ley del Registro Civil, que dice “El reconocimiento de la filiación no matrimonial con posterioridad a la inscripción de nacimiento podrá hacerse en cualquier tiempo con arreglo a las formas establecidas en la legislación civil aplicable.

    Si se realizare mediante declaración del padre ante el encargado del Registro Civil, se requerirá el consentimiento expreso de la madre y del representante legal si fuera menor de edad o de la persona a la que se reconoce si fuera mayor.

    Si se tratare de personas con discapacidad respecto de las cuales se hubiesen establecido medidas de apoyo, se estará a lo que resulte de la resolución judicial que las haya establecido o del documento notarial en el que se hayan previsto o acordado.

    Para que sea posible la inscripción deberán concurrir, además, los requisitos para la validez o eficacia del reconocimiento exigidos por la legislación civil.

    Reconocimiento en testamento.

    Existe la posibilidad de formalizar el reconocimiento de la paternidad biológica mediante testamento. En este sentido es importante destacar que, el reconocimiento de una filiación paterna por la vía testamentaria es irrevocable, a virtud de lo establecido en el Código Civil.

    Reconocimiento en otro tipo de documento público.

    Habrá que estar a lo establecido en el artículo 186 RCC “Son documentos públicos aptos para el reconocimiento la escritura pública, el acta civil de la celebración del matrimonio de los padres, el expediente de inscripción de nacimiento fuera de plazo, las capitulaciones matrimoniales y el acto de conciliación.
    La declaración de reconocimiento ante el Encargado cuando no pueda inscribirse inmediatamente, se diligenciará con las circunstancias del asiento, las de identidad del hijo y la firma del declarante, en acta por duplicado, uno de cuyos ejemplares se remitirá primero, en su caso, con la solicitud correspondiente, a la aprobación judicial, y después, con el testimonio de la aprobación, tras de diligenciar ésta en el duplicado, el Registro competente para, en su virtud, practicar la inscripción.

    Determinación de la filiación paterna extramatrimonial mediante expediente tramitado en el Registro Civil.

    La filiación paterna puede quedar determinada mediante expediente registral aprobado por el Juez de Primera Instancia, a virtud de lo establecido en la Ley del Registro Civil, que dice “Podrá inscribirse la filiación mediante expediente aprobado por el Encargado del Registro Civil, siempre que no haya oposición del Ministerio Fiscal o de parte interesada notificada personal y obligatoriamente, si concurre alguna de las siguientes circunstancias:

    1. Cuando exista escrito indubitado del padre o de la madre en que expresamente reconozca la filiación.
    2. Cuando el hijo se halle en la posesión continua del estado de hijo del padre o de la madre, justificada por actos directos del mismo padre o de su familia.
    3. Respecto de la madre, siempre que se pruebe cumplidamente el hecho del parto y la identidad del hijo.

    Formulada oposición, la inscripción de la filiación sólo podrá obtenerse por el procedimiento regulado en la Ley de Enjuiciamiento Civil”.

    Determinación de la filiación paterna extramatrimonial por sentencia firme

    Se iniciará un procedimiento judicial, mediante demanda de reclamación de filiación paterna no matrimonial, con intervención de las partes interesadas y el Ministerio Fiscal, y tras los trámites procesales pertinentes, se dictará una sentencia que determine o excluya la paternidad, fundamentada en las pruebas practicadas en los autos. 

    Sobre este aspecto hablaremos de manera más profunda en otro artículo. 

    Demanda de paternidad: todo lo que debes saber

    Demanda de paternidad

    Una demanda de paternidad es un procedimiento legal para determinar el padre de un niño nacido fuera del matrimonio.

    La madre, el niño y el presunto padre pueden presentar una demanda de paternidad. Hay varias formas de establecer la paternidad. La forma más común es a través de pruebas de ADN. Si las partes no pueden ponerse de acuerdo sobre quién es el padre, el tribunal ordenará una prueba de ADN.

    ¿Quieres hablar con un abogado?

    Cuando una mujer queda embarazada, hay una serie de preguntas que puede tener sobre el padre de su hijo. Una pregunta que puede surgir es si el padre es o no el padre biológico del niño. En algunos casos, es posible utilizar pruebas de ADN para determinar la paternidad.

    Si está considerando presentar una demanda de paternidad, hay algunas cosas que debe saber sobre el proceso. Primero, deberá hacerse una prueba de ADN. Hay varias formas de hacer esto y, por lo general, puede obtener una prueba a través de su médico o en un laboratorio local.

    Los derechos hereditarios no consisten sólo en la herencia patrimonial. Después de trabajar en más de 500 reclamaciones de paternidad no reconocida, hemos aprendido que quienes se ven obligados a llegar a la vía judicial han sufrido un daño moral irreparable. 

    Ante ese perjuicio, es posible solicitar además de parte de la herencia, una pensión de alimentos y el derecho a portar los apellidos del progenitor. 

    La Constitución establece que cualquier nacido tiene derecho a tener unos apellidos y saber quienes son sus padres. Te ayudamos a luchar por tu verdad biológica con todas las garantías legales. 

    Una vez que haya obtenido una muestra para la prueba, el siguiente paso es presentar una petición ante el tribunal. Esta petición incluirá información sobre usted y el padre de su hijo, así como por qué cree que se debe establecer la paternidad.

    El proceso de la demanda de paternidad

    Indicios de veracidad

    Prueba de paternidad biológica

    Modificación en el Registro Civil

    Impugnación de paternidad

    Dudas frecuentes

    ¿Quién puede poner una demanda por reconocimiento de paternidad?

    La reclamación de paternidad la podrá realizar el hijo no reconocido cuando sea mayor de edad.

    Durante su minoría de edad, la acción la podrá ejercer, la madre, el representante legal o el Ministerio Fiscal.

    ¿Existe plazo para ejercer la acción?

    Se trata de una acción imprescriptible, el hijo, podrá reclamar la paternidad en cualquier momento de su vida.

    ¿Hay que aportar material probatorio junto a la demanda?

    La Ley exige aportar un principio de prueba, con una mínima razonabilidad o verosimilitud. De lo contrario, la demanda no se admitirá a trámite.

    Desde BUFETE OSUNA te asesoramos para aportar todas aquellas pruebas que puedan acreditar, al menos indiciariamente, la paternidad.

    Medidas cautelares proceso de filiación

    En el proceso de reclamación de paternidad, se puede solicitar al Juez que acuerde provisionalmente el pago de una pensión de alimentos.

    Una vez dictada la sentencia que declare hijo al interesado, la pensión de alimentos podrá ser reclamada con carácter retroactivo, desde la fecha de la presentación de la demanda, sin perjuicio de la medida cautelar que pueda instarse en el seno del proceso judicial.

    ¿Se podrá obligar al supuesto padre a la realización de las pruebas de ADN ante su negativa?

    Si el presunto padre está vivo, podrá negarse a someterse a la prueba biológica. Una negativa injustificada a someterse a la prueba biológica, permitirá al Tribunal declarar la paternidad, siempre que existan otros indicios.

    En caso de que el presunto padre haya fallecido, el Juez podrá acordar la prueba biológica entre los hijos legales del fallecido y el presunto hijo. En caso de negarse los hijos legales del fallecido, el Juez podrá acordar la exhumación del cadáver, a fin de obtener un perfil genético de los restos óseos. En este sentido, es importante destacar que la parte demandada no podrá negarse a la exhumación acordada por el Juez.

    ¿Es obligatorio usar el apellido del padre biológico?

    No. Si el hijo es mayor de edad, podrá optar entre mantener sus apellidos, usar como primer apellido el paterno y como segundo el materno y utilizar el apellido materno primero y el paterno segundo. En los casos en que el hijo es menor de edad, será la madre o su representante legal quien tome esa decisión.

    ¿Hace falta un abogado experto en reclamación de paternidad?

    Para ejercer la reclamación de filiación es necesario un procurador que ostente la representación del cliente y un Letrado que lleve la dirección jurídica.

    En este sentido es importante destacar que, es muy recomendable que el Letrado, sea experto en procesos de reclamación de filiación paterna no matrimonial.

    ¿Se puede reclamar la paternidad a un padre fallecido?

    Sí, un hijo no reconocido puede reclamar la paternidad a lo largo de toda su vida. Dispone el art. 133 del Código Civil que la acción de reclamación de la filiación no matrimonial, corresponde al hijo durante toda su vida, es decir, no existiendo plazo de prescripción para ejercer su derecho. Cuando el presunto padre ha fallecido, la demanda, debe ir dirigida frente a los herederos de éste.

    Requisitos para poder presentar una demanda de paternidad

    La Ley de Enjuiciamiento Civil, en su artículo 767.1 establece que para que se admita a trámite una demanda de determinación legal de paternidad, hay que aportar un principio de prueba. ¿Qué es el “principio de prueba”? Ha de entenderse todo aquello que acredite la seriedad de la pretensión que se ejercita, la relación de datos, situaciones o acontecimientos que indiciariamente aporten rasgos de verosimilitud y de fundamentos a la pretensión, sin que sea exigible que llegue a tener la entidad de una prueba, en el concepto técnico-jurídico propio de este concepto, ya que ello supondría adelantar un paso procedimentalmente fijado por las leyes procesales, al tiempo que no se requiere que no se requiere porque en atención al principio de prueba aportado no se va a dictar ninguna resolución que afecte al fondo del asunto.

    En las demandas de reclamación, el principio de prueba puede versar sobre el hecho directo de la filiación (aportando los resultados de alguna prueba biológica), o sobre hechos indirectos tales como la convivencia, cohabitación ocasional, relación de noviazgo etc, que hagan verosímil aquella filiación. La jurisprudencia se inclina por el que pudiéramos llamar principio de prueba de una “paternidad probable”, es decir, presentar pruebas o indicios de haber existido una relación en la que fuera probable la cohabitación.

    Medios de prueba indirectos utilizados:

    Reconocimiento expreso o tácito:

    Dejando de lado el reconocimiento realizado en testamento o en otro documento público o ante el encargado del Registro Civil, que tiene su propia eficacia sin necesidad de acudir a un procedimiento judicial de determinación de paternidad.

    Podrá declararse la filiación cuando esta resulte del reconocimiento del progenitor, existiendo distintas posibilidades:

    1. Reconocimiento expreso que conste de forma documental:

    El reconocimiento expreso aquí aludido, nos referimos a reconocimiento imperfecto, es decir, insuficiente como título de atribución de la paternidad, por no cumplir los requisitos legales exigidos en el art. 120 del CC.

    Pues bien, estamos en presencia de un reconocimiento expreso, cuando existe una carta u otros documentos firmados por el presunto padre, en el que aluda a la filiación admitiéndola.

    1. Reconocimiento expreso realizado oralmente:

    Para acreditar este tipo de reconocimiento, dada la falta de constancia documental, habrá que acudir a la prueba de interrogatorio de parte y ante la eventualidad de que lo niegue, tendrá especial importancia la prueba testifical de personas que presenciaron el citado reconocimiento.

    1. Reconocimiento tácito:

    Este tipo de reconocimiento hay que identificarlo con la posesión de estado incompleta, manifestada por actos discontinuos, más o menos aislados en el tiempo, deduciéndose en su conjunto la asunción de la paternidad.

    La posesión de estado

    La posesión de estado ha sido definida por la doctrina como aquella relación del hijo con el presunto padre, manifestada de manera continuada, por actos reiterados, de forma ininterrumpida, continuada y pública.

    La circunstancia de que una persona tenga o no la posesión de estado, ofrece una importancia fundamental en el momento de resolver un procedimiento de determinación de paternidad.

    La posesión de estado, se integra por tres elementos:

    • Nomen: Que la persona que busca la filiación haya usado siempre el apellido del que pretende que sea el padre o de la madre.
    • Tractatus: Que los padres le hayan dispensado el trato de hijo, y él, a su vez, los haya tratado como padre.
    • Fama: Que la persona tenga la reputación a los ojos del público de poseer el estado que aparece, es decir, que toda la familia, amigos y círculos cercanos consideren que esa persona es hija de quien pretende la paternidad.

    Convivencia con la madre en la época de la concepción

    En principio se trata de una presunción iuris tantum, similar a la que se aplica en las relaciones matrimoniales.

    Otros medios de pruebas indirectos utilizados

    El legislador ha dejado la puerta abierta para declarar la filiación paterna si se acreditan hechos de los que se pueda inferir la paternidad.

    Vamos a citar algunos ejemplos:

    • Asistencia del presunto padre al parto, constantes visitas tras el nacimiento o incluso salir de paseo con el menor, todo ello unido a una negativa expresa a someterse a la prueba del ADN, son elementos suficientes para determinar la paternidad.
    • Asunción por el presunto padre de gastos generados por el hijo. En la práctica existen numerosos supuestos en los que el presunto progenitor ha asumido a lo largo de la vida del hijo, determinados gastos de educación, alimentación, sanitarios… etc de manera más o menos esporádicas. Evidentemente esta conducta denota un interés especial que sale de lo normal, con estas pruebas unidas a una negativa injustificada a la práctica de la prueba del ADN, son elementos suficientes para determinar la filiación.
    • Parecido morfológico. En ciertos casos, nos hemos encontrado que el presunto hijo es idéntico al padre, dos gotas de agua, en otros casos el parecido no era exacto, pero si tenían rasgos comunes, un lunar, la forma de la nariz, lo boca etc.
    • Fotografías o material audiovisual: La aportación al procedimiento como medio de prueba de fotografías, en las que aparece la madre biológica junto con el presunto padre, es importante, puesto que de ahí se deducen muchas cosas.
    • En primer lugar, que se conocen, no es muy frecuente que dos extraños se fotografíen.
    • En muchos casos el motivo de la fotografía es un evento social, como un cumpleaños, bautizo, la comunión … etc.
    • El motivo de la foto es el menor de edad.
    • En otros casos, la foto es el hospital tras el nacimiento del hijo.
    • En otros casos la actitud de la madre biológica y el padre en la foto es muy reveladora, tales como estar abrazados, cogidos de la mano etc.
    • Fotos tomadas en el dormitorio de la madre biológica.
    • Fotos enviadas por el presunto progenitor al hijo, firmadas.
    • Fotos con la familia del presunto progenitor.
    • Fotos de los progenitores de viaje.
    • Cualquier fotografía que dé a entender la posibilidad de paternidad.

    Comunicaciones con el presunto padre

    • Cartas manuscritas por el presunto padre. Aunque hoy en día las cartas están prácticamente extinguidas, siendo los teléfonos móviles los medios de comunicación más habituales, no hace mucho, la forma habitual de comunicarse eran las cartas enviadas a través de correos.

    Pues si se mantienes estas cartas, cuyo contenido en muchas ocasiones evidencian la estrecha relación mantenida por la madre biológica y el presunto padre.

    • Whatsapp, correos electrónicos y chat de redes sociales, hoy en día, son las pruebas más utilizadas, de la lectura de la conversación se sacan conclusiones muy claras.

    Es un medio de prueba indirecto muy contundente.

    Otros documentos relevantes

    En ciertos casos, existen medios de pruebas, de los que se puede deducir la existencia de la relación sentimental. Por ejemplo:

    • El contrato de arrendamiento de una vivienda a nombre del presunto padre y la persona que ocupó la vivienda es la madre biológica.
    • La partida de nacimiento del hijo, aparezca el nombre del presunto padre, aunque sólo sea a efectos identificadores.
    • La asistencia del presunto padre a las tutorías escolares del menor, aportando los boletines firmados por él.
    • Acreditación a través de la prueba testifical de la relación sentimental. A falta de documentación acreditativa de la relación sentimental, habrá que acudir a la prueba testifical, siendo importante que no sean testigos de referencia y sean personas que conozcan perfectamente la relación, amigos en común, vecinos, compañeros de trabajo etc.

    ¿Puede un hijo ilegitimo reclamar pensión alimenticia?

    En este artículo analizamos las obligaciones de los progenitores, y su efecto en forma de reclamaciones por daños morales como hijo ilegitimo.

    ¿Cuáles son las obligaciones legales de los padres con sus hijos?

    Los hijos habidos en el matrimonio se inscriben en el Registro Civil como hijos matrimoniales de ambos cónyuges por razón de presunciones legales de maternidad y paternidad, y desde entonces, se aplican las normas de protección de la familia, entre ellas las relativas a las obligaciones del padre y la madre, quienes, aunque no ostenten la patria potestad, deben velar por los hijos menores, tenerlos en su compañía, educarlos, formarlos, representarlos, administrar sus bienes y prestarles alimentos.

    ¿Cuáles son las obligaciones legales de un progenitor respecto a un hijo no reconocido?

    Si uno de los progenitores ha sido demandado, y la filiación ha sido judicialmente determinada contra su oposición, se prevén restricciones y se excluye a este progenitor de la patria postestad y demás funciones tuitivas.

    Sin embargo, las obligaciones de velar por los hijos y prestarles alimentos quedan intactas.

    Recordemos que las pensiones alimenticias de los mayores de edad (hijos fuera de la patria potestad) se tramitan en base a las previsiones de alimentos entre parientes con unos motivos y requisitos diferentes. Estamos pensando sobre todo en un hijo menor de edad, salvo que se indique lo contrario.

    Tras la estimación de las acciones de determinación de la paternidad biológica e impugnación de la paternidad formalmente reconocida, surgen varias cuestiones sobre la cabida de reclamaciones por parte de la representación legal del hijo frente al padre biológico, o bien del padre registral (formal) frente a la madre biológica.

    ¿Qué reclamación se puede hacer tras una sentencia favorable en una demanda de paternidad?

    Pensión de alimentos

    Como el derecho-obligación de alimentos de padres biológicos a hijos menores de edad en muchos asuntos de filiación extramatrimonial, no se ha cumplido, ¿se pueden reclamar cantidades en concepto de pensión de alimentos con efectos retroactivos?

    La ley establece que la determinación legal de la filiación tiene efectos retroactivos, siempre que la retroactividad sea compatible con la naturaleza de aquellos efectos y la ley no disponga lo contrario, como sucede con los alimentos, dado su carácter consumible.

    Así que, los alimentos no tienen efectos retroactivos. Esta máxima tiene origen en antigua jurisprudencia del Tribunal Supremo de 1913, 1897, 1885 y, no tan lejana, de 1999.

    No obstante, en sede de medidas paternofiliales, atendiendo a la doctrina fijada por la Sentencia del Pleno del Tribunal Supremo de 30 de septiembre de 2016, el reembolso de los alimentos a favor de los hijos menores de edad será exigible desde el momento en que se interpone la demanda en la que se reclamen, siendo una excepción expresa a la retroactividad en materia de pensión alimenticia. Cuando el hijo extramatrimonial es menor de edad y por parte de su representante legal se inicia un proceso para determinar su filiación, conviene pedir en la demanda la declaración de la filiación y el establecimiento de una pensión de alimentos que, de esta forma, será exigible desde la fecha de presentación de la demanda.

    Por otro lado, cuando el padre registral (pero no biológico) ha hecho frente a todas las obligaciones que le corresponden como consecuencia de la apariencia de paternidad, se podría llegar a reclamar la devolución de esa cantidad en concepto de pensión de alimentos que ha pagado para su sustento hasta la estimación de la impugnación de paternidad. Aún así, esta afirmación tiene ciertos matices.

    La aplicación del artículo 1902 del Código Civil sobre responsabilidad extracontractual puede originar una reparación del daño causado que puede hacerse extensiva al doble ámbito patrimonial y moral, y al amparo de este precepto se pueden reclamar perjuicios diversos, entre ellos, la devolución de cantidades en concepto de alimentos pagados por el padre registral para el sustento del hijo que creía suyo.
    

    Indemnización por daños morales como hijo ilegitimo

    ¿Cabe alguna actuación frente al progenitor biológico que niega su paternidad respecto al hijo extramatrimonial, el que nunca ha contribuido a su sustento y rechaza cualquier contacto paterno-filial y causa daños al hijo?

    En otra entrada, se analizará la gran evolución que esta materia ha tenido en los Tribunales. De hecho, el Tribunal Supremo en una de sus resoluciones, apunta que la responsabilidad civil por daños morales en el ámbito familiar, en el concreto supuesto de ocultación de la paternidad biológica real de un hijo, constituye, sin duda, una de las cuestiones, no solo de mayor complejidad, sino de mayor actualidad del derecho de familia, tanto en el ámbito de la doctrina científica, como en el de las Audiencias Provinciales y en el derecho comparado, con posiciones contrarias sobre la aplicación de la normativa propia de la responsabilidad civil extracontractual a las relaciones de familia, algo que hasta hace no mucho tiempo ha sido ajeno al derecho de daños, posiblemente para preservar estas relaciones y porque no era fácil, como ocurre con los alimentos, encajarla en nuestro sistema.

    ¿Puedo recibir una indemnización por daños morales como hijo ilegítimo?

    ¿Cabe alguna actuación frente al progenitor biológico que niega su paternidad respecto al hijo extramatrimonial, el que nunca ha contribuido a su sustento y rechaza cualquier contacto paterno-filial y causa daños morales al hijo?

    En Derecho extrañamente las respuestas son de sí o no, blanco o negro. Estos argumentos darían pie a un profuso comentario (pero no ahora ni en este texto) sobre la dicotomía padre vs. progenitor, o la de genética vs. posesión de estado.

    Como el Derecho sigue a la realidad social, las concepciones clásicas de familia han quedado obsoletas en muchos casos y hay interpretaciones que no han superado el paso del tiempo, debiendo actualizarse los criterios utilizados.

    Fundamentos de derecho sobre la Responsabilidad por daño moral a hijo no reconocido

    Expuesto lo anterior, parece que hay una falta de interpretación por el Tribunal Supremo del daño moral y/o psicológico sufrido por el hijo extramatrimonial reconocido por sentencia judicial, cuando el padre biológico ha incumplido sus obligaciones de vela y alimentos y, a menudo, causando un daño al hijo por ausencia de ese reconocimiento espontáneo sin la intervención judicial. En este caso concreto, podría resultar posible acreditar la concurrencia de los requisitos exigibles para acudir a la acción del artículo 1.902 del Código Civil, es decir, acción culposa o negligente por parte del demandado padre biológico, existencia de un daño y nexo causal entre ambos, analizando la doctrina creada cuando el Tribunal Supremo ha conocido de pretensiones de indemnización en materia de crisis familiares.

    No obstante, en varias ocasiones el Tribunal Supremo sí ha juzgado demandas basadas en la ocultación de la paternidad biológica, por parte de la madre, como supuesto de responsabilidad civil por daños morales en el ámbito familiar. Las sentencias han ido evolucionando sobremanera en sus criterios e interpretación de la ley, pasando por la responsabilidad extracontractual (1902 del Código Civil) en relación al cobro de lo indebido (1895 del Código Civil), no siendo ajeno el supuesto de gestión de negocios ajenos y el enriquecimiento injusto como motivos de las reclamaciones y resultando imprescindible para una estimación, la conducta culposa.

    Ni las resoluciones de las Audiencias Provinciales ni las del Tribunal Supremo descartan el sistema general de la responsabilidad civil prevista en el artículo 1902 del Código Civil al supuesto último planteado y no cierra la puerta a pretensiones indemnizatorias del hijo extramatrimonial frente al padre biológico que no le reconoció con los fundamentos que se expondrán.

    De la lectura de asuntos que han sido conocidos por los Tribunales en relación a reclamaciones civiles del padre registral a la madre biológica por ocultación de la paternidad biológica, o por impedimento al régimen de custodia; parece inevitable caer en el análisis de la posición del hijo respecto a la conducta del padre biológico (sobre todo o casi exclusivamente cuando no hay otro padre registral) o en la posición de la madre respecto a ese mismo padre biológico que elude su responsabilidad (en el caso también sobre todo de madre soltera), en ambos casos sin conducta negligente o culposa por parte de éstos.

    Las provincias que han conocido de demandas planteadas por el hijo extramatrimonial y que son relevantes son Alicante en 2017, Baleares en 2008, Elche en 2014.

    En la última, la SAP 385/2014 de Elche (recurso nº 1247/2012) además de encontrar la demanda extemporánea y la acción prescrita, los daños morales no quedan acreditados, entre otros motivos por inadmisión del informe pericial extemporáneo y como ironía final, dice la sentencia “no es este un pleito de filiación, sino de reclamación económica por culpa extracontractual. Ciertamente el demandado no ha hecho valer su protesta en esta alzada a la que no concurrió por falta de medios según se manifestó”.

    Y es que la falta de medios y la falta de conocimiento de los recursos al alcance de cada ciudadano, provoca que a menudo no se presente demanda alguna o no se pueda contratar a profesionales peritos (detectives, médicos) que ayuden en la práctica de la prueba y quede el pleito vacío de pruebas que son ineludibles para poder acreditar los elementos necesarios para ganar.

    Cuándo existe comportamiento doloso o culpa grave del padre biológico

    Existirá cuando concurre en el padre una total certidumbre sobre la existencia del hijo nacido fuera del matrimonio, cuando fuera un hecho conocido por aquél desde su nacimiento y manteniéndose una negativa al reconocimiento y una “auto” privación de las funciones atribuidas a la patria potestad en perjuicio del hijo. Debería darse la circunstancia de que no se haya impedido que se produzca el reconocimiento espontáneo y voluntario de la filiación por parte del padre, cuando éste pueda darse (si no hay ninguna filiación paterna reconocida).

    La acción de determinación de la filiación y, en su caso, la impugnación de la filiación reconocida en Registro Civil es imprescriptible para el hijo, la madre y el padre, siendo derecho del hijo durante toda su vida, sin que sea por ese motivo reprochable no haberla ejercido antes, lo cual a menudo se alega por el demandado. No es exigible a un hijo que, al alcanzar la mayoría de edad, emprenda un procedimiento cuando, además, el padre biológico que no le reconoce, tiene otra familia a la que oculta su existencia y se niega a tener contacto y a que ostente su apellido y se le conozca por tal identidad.

    La Sala Primera del Tribunal Supremo el 30 de junio de 2009 estimó la reclamación entre familiares, dirigida por un padre contra su ex pareja por haberle impedido toda relación con el hijo común y en esta resolución el Alto Tribunal hace un desarrollo jurídico que podemos extrapolar a estos casos de hijos extramatrimoniales. En este caso, la madre se había trasladado con el hijo de siete años de edad a Estados Unidos a una sede de la Iglesia de la Cienciología, privando al padre durante once años de la guarda y custodia que tenía atribuida. En esta resolución, el tribunal otorga una indemnización de 60.000 € por daño moral al hombre que reconoció como propio al hijo de su compañera – padre registral – y no pudo ejercer la guarda y custodia del menor que tenía atribuida.

    Por ello, ante una interpretación sistemática de la normativa conforme a los principios generales del derecho y al Derecho Comparado se podría apreciar en algunos casos una vulneración del derecho a la identidad como vertiente de la dignidad de la persona (así valorado en la jurisprudencia) y a la libre formación de la personalidad, que podría ser resarcido.

    ¿Cómo se determina que se ha producido de un daño moral?

    Pongamos por delante que no cualquier sentimiento de injusticia, sufrimiento, tristeza u otras valoraciones subjetivas, van a conformar el concepto de daño moral que de lugar a indemnización.

    Representan el impacto, quebranto o sufrimiento psíquico que ciertas conductas, actividades o, incluso, resultados pueden producir en la persona afectada y cuya reparación va dirigida a proporcionar en la medidade lo posible, una compensación a la aflicción causada, cuya determinación compete al juzgador de instancia” (STS 14-12-1996); “no es necesario probar que se ha producido un perjuicio para que nazca el derecho al resarcimiento sino que, por el contrario, una vez acreditada la vulneración del derecho fundamental se presume la existencia del daño y debe decretarse la indemnización correspondiente” (STS 9-6-93 y 8-5-95).

    El daño moral es «el infligido a las creencias, a los sentimientos, a la dignidad de la persona o a su salud física o psíquica […]. La zozobra, la inquietud, que perturban a una persona en lo psíquico» y el daño moral es valorable, con una cifra razonable, que siempre tendrá un cierto componente subjetivo (SAP Barcelona 8-02-2006).

    Multitud de sentencias se pronuncian a favor del resarcimiento del daño moral provocado en el seno de las relaciones paterno-filiales, si bien el Tribunal Supremo (s.e.u.o) no se ha pronunciado en casos en los que el hijo no matrimonial reconocido por sentencia ejerza esta acción civil.

    Debemos considerar que la actual jurisprudencia debe verse superada por los derechos de los hijos no matrimoniales reconocidos por sentencia judicial. Sí se ha considerado en la jurisprudencia mencionada como dolo o culpa grave o negligencia, el comportamiento de la esposa que mantiene relaciones con un tercero y, ante la certeza de su embarazo y de tal paternidad, lo oculta a su pareja bajo distintos motivos (justificación de la estabilidad familiar y otros) ; procede empezar a valorar el daño producido a los hijos nacidos de esas relaciones, mas aun cuando la madre es soltera, no hay impugnación judicial de otra paternidad y el reconocimiento paterno espontáneo, voluntario y extrajudicial no se produce ante la estabilidad de la “otra familia”, manteniendo el padre biológico un rechazo constante a los derechos del hijo nacido fuera del matrimonio. El dolo, culpa grave y a veces negligencia del padre biológico debe ser reconocido y el daño producido a los hijos, indemnizado previa valoración de las pruebas que puedan practicarse.

    ¿Cuál es el plazo para ejercer tu derecho?

    Estamos ante un caso de daños continuados o de producción, ante una situación sucesiva e ininterrumpida que ampara el ejercicio de la acción de responsabilidad civil extracontractual, cuyo plazo de prescripción no comienza a correr hasta la producción del resultado definitivo, si no es posible distinguir etapas diferentes o hechos diferenciados.

    El plazo de la acción para exigir la responsabilidad civil por las obligaciones derivadas de la culpa o negligencia de que se trata en el artículo 1.902, comienza a contar desde que lo supo el agraviado (artículo 1.968. 2º del Código Civil).

    El Tribunal Supremo distingue entre daño continuado y daño duradero o permanente a efectos de aplicar o no la prescripción de la acción «aunque la jurisprudencia sobre daños continuados o de producción sucesiva e ininterrumpida declara que el plazo de prescripción no comienza a contar hasta la producción del definitivo resultado, también matiza que esto es así cuando no es posible fraccionar en etapas diferentes o hechos diferenciados la serie proseguida».

    En este caso encontramos la naturaleza duradera del daño producido en el hijo extramatrimonial que ve reconocida su filiación por un procedimiento y sentencia judicial. Podríamos afirmar que el plazo de ejercicio de la acción será de un año desde la sentencia de filiación.

    Valoración económica del daño moral

    Especial importancia tiene la valoración económica del daño moral pues es doctrina consolidada la que establece que la fijación del «quantum» indemnizatorio por daños morales, debe ser objeto de una actividad de apreciación por parte del juzgador, habida cuenta de la inexistencia de parámetros que permitan con precisión traducir en términos económicos el sufrimiento en que el daño moral esencialmente consiste, lo que conlleva necesariamente la determinación de la cuantía de la indemnización apreciando las circunstancias concurrentes – SSTS de 1983, 1984, 2005 –.

    El daño moral es el daño no susceptible de ser evaluado patrimonialmente y que consiste en un menoscabo tanto del ámbito moral en estricto sentido, como del ámbito psicofísico; identificándose con los sufrimientos, padecimientos o menoscabos que no tienen directa o secuencialmente una traducción económica (cita de la STS 583/2015, de 23 de octubre) . En relación a su contenido económico, la jurisprudencia señala que este tipo de daño no puede valorarse con pruebas objetivas, pero ello no excusa ni imposibilita que los tribunales lo cuantifiquen, atendiendo para ello a las circunstancias concurrentes en cada caso. También ha dicho el Tribunal Supremo que no son admisibles las indemnizaciones de carácter meramente simbólico (cita de la STS 261/2017, de 26 de abril).

    Se deberá atender a la gravedad de las secuelas físicas o psíquicas del demandante causadas por el rechazo del padre biológico; el número de hijos extramatrimoniales, su edad, el tiempo transcurrido sin determinación de la filiación, y finalmente, se debe considerar si es posible que pueda seguir manteniendo en el futuro una relación afectiva con el padre tras el procedimiento judicial (estos elemento ha sido considerados en otros casos análogos con el padre registral en la posición de demandante).

    Son factores a tener en cuenta para fijar la indemnización […] la afectación psicológica cierta sufrida por el actor o la imposibilidad de seguir manteniendo relaciones con la menor, pero también el escaso tiempo de convivencia del actor con el menor, máxime cuando la mitad lo fue a través del régimen de visitas que siguió a la separación y la no excesiva duración de todo el proceso que tuvo lugar hasta que tuvo la certeza de ello (Sentencia de Cadiz de 2008).

    La herencia de hijos extramatrimoniales

    En este otro artículo ya hemos contado las condiciones en las que aplica la herencia de hijos extramatrimoniales, que bajo la vigencia de la Constitución Española de 1978, los hijos extramatrimoniales pueden heredar de su padre contando con que esa filiación quede determinada previa o simultáneamente en el Registro Civil mediante reconocimiento voluntario o resolución judicial.

    Pero ahora queremos entrar en detalle ¿qué parte les corresponde? ¿cómo heredan?

    ¿Qué parte les corresponde a los hijos extramatrimoniales?

    Debemos recordar unas notas previas esenciales sobre la herencia en España. Primero, la herencia se compone de tercios: el de legítima, el de mejora y el de libre disposición. Segundo, la sucesión puede ser testada (con testamento) o intestada (sin testamento). El hijo extramatrimonial es un heredero forzoso y legitimario, en la misma categoría que otros hijos matrimoniales o legítimos.

    Cuando ha habido testamento, únicamente habrá que reclamar la legítima estricta, como porción que la ley obligatoriamente le reconoce, en la cuantía de un tercio de la herencia, que en concurrencia con otros hijos, se dividirá en tantas partes como hermanos sean. Es decir, si hay tres hijos (dos matrimoniales y uno extramatrimonial) que concurren a la herencia de su padre, que falleció con testamento sin adjudicar nada al extramatrimonial, éste podrá recibir un 11,11% de la herencia.

    Si no hubiera testamento, se abre la sucesión intestada, y en este caso, en ausencia de voluntad expresa del difunto, la herencia se dividirá en partes iguales, accediendo el hijo extramatrimonial a la parte de tercios de mejora y libre disposición. Continuando con el ejemplo anterior, el hijo extramatrimonial podrá reclamar de los otros dos coherederos y medio hermanos, el valor del 33,33% de la herencia, sin contar que exista viuda.

    En caso de ser hijo único el declarado hijo biológico, en la herencia con testamento tendría derecho al tercio de legitíma y tercio de mejora (al que solo acceden descendientes del fallecido); mientras que en la herencia sin testamento podría heredar la totalidad del patrimonio de su progenitor biológico porque sería el único llamado a esta sucesión.

    ¿Cómo heredan los hijos extramatrimoniales?

    Como se ha referido, es muy relevante conocer si existe un testamento del progenitor biológico o no y si la partición de esa herencia ya se ha realizado o no, pues las acciones a entablar y los efectos de uno y otro caso son distintos.

    No puede olvidarse la posibilidad del hijo de alcanzar un acuerdo transaccional con los coherederos, mediando un trabajo de mediación por parte de su abogado que pueda culminar en el abono de la parte negociada que se acuerde en forma líquida o en bienes.

    En caso contrario, de no alcanzarse un acuerdo, habrá que acudir a un proceso judicial que igualmente, podrá verse interrumpido en cualquier momento por un acuerdo extrajudicial que cierre el asunto. Este proceso judicial que habrá de iniciarse mediante demanda del hijo ejercitará distintas acciones dependiendo de las circunstancias que atañan a la herencia, pero casi todas ellas estarán englobadas en la llamada acción de petición de herencia, de construcción jurisprudencial, puesto que no puede encontrarse este término y su desarrollo en el Código Civil.

    Esta acción se ejercita cuando se discute la cualidad de heredero del demandante y además reclama su cuota hereditaria a la que tiene derecho, por lo que las pretensiones irán encaminadas a declarar que el cliente es heredero forzoso de su padre y tiene derecho a percibir la cuota hereditaria que corresponda según el caso y además que los coherederos, que serán los demandados, le abonen la cantidad ascendente al valor de su cuota.

    Este importe se calculará previa suma del valor tasado de los bienes que forman parte del inventario de la herencia. Si encontramos un supuesto con tres inmuebles (valorados con tasación pericial o atendiendo a valores de referencia oficiales, a precio de mercado en el momento de la liquidación presente) que ascienden a setecientos mil euros y una cuenta bancaria y un depósito con trescientos mil euros, sin deudas; si el hijo extramatrimonial concurre a la herencia con dos medio hermanos y hay testamento, su cuota ascenderá a 1/9 parte de la masa hereditaria, es decir cien mil euros.

    La acción habitual cuando hay testamento, será la de preterición, que es el olvido, la omisión, del hijo biológico al que no se le deja nada en el testamento por parte de su ascendiente. Podrá ser preterición intencional o errónea (o no intencional) dependiendo del conocimiento que tuviera el causante sobre la existencia del hijo extramatrimonial al momento de hacer su testamento.

    Los efectos jurídicos son muy distintos y determinan la validez o anulabilidad de las clausulas testamentarias. Si el hijo ha nacido después de que el padre otorgue el testamento, será preterición errónea y su efecto final es la apertura de sucesión intestada (y se divide por partes iguales, recibiendo el hijo extramatrimonial más cuota que en otros casos).

    A menudo, existen bienes donados en vida del difunto a sus hijos matrimoniales que podrán tener un trato en la herencia de “donación colacionable”, aparte de ser computable en el inventario (relictum y donatum). Por último, a estas muy breves pinceladas sobre las acciones de petición de herencia, hay que añadir que dos principios alumbran los efectos de acciones judiciales de este tipo: favor testamenti y favor partitionis, ambos principios de conservación del testamento y de la partición respectivamente, que determinan la validez de los documentos otorgados por el fallecido y coherederos, sin perjuicio de que estos últimos deban abonar en metálico el valor de la cuota del hijo extramatrimonial.

    La complejidad de estos procedimientos judiciales o notariales o transaccionales, en su caso, aconseja contar con un profesional de la abogacía que haga un estudio pormenorizado de la viabilidad y estrategia procesal a seguir.

    Diferencias entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales ¿Derecho a herencia?

    Diferentes conceptos: hijo legítimo, ilegítimo, natural

    A día de hoy, no hay diferencia alguna entre los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, teniendo todos los mismos derechos.

    Ahora bien, un hijo nacido fuera del matrimonio no podrá invocar las presunciones de paternidad (artículo 116 del Código Civil) y deberá ver acreditada su filiación paterna por otros modos y, en ausencia de voluntad del padre de reconocer a este hijo, el modo habitual será un procedimiento judicial de filiación ejercitando la acción de determinación de la filiación y, en su caso, la acción de impugnación de la filiación paterna reconocida.

    Atendiendo al caso concreto en el que la paternidad ya está reconocida, siendo nacido el hijo dentro o fuera del matrimonio, los derechos y obligaciones derivados de la relación padre-hijo serán los mismos para unos y otros, en especial los relacionados con los alimentos y la herencia.

    Esta igualdad no ha existido siempre en nuestro país y ha sido con la entrada en vigor de la Constitución Española (1978), en particular los artículos 9.3, 14 y 39.2, y también, posteriormente, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades undamentales (1979), interpretado su artículo 8 – sobre el derecho a la vida familiar – por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en múltiples resoluciones a lo largo de estos años; los que han eliminado la discriminación que por nacimiento se daba en la legislación española. Así, hemos visto cómo las diferencias entre los hijos por razón de su nacimiento se han visto eliminadas.

    El Código Civil en su redacción anterior a la Constitución Española no reconocía derechos hereditarios para los hijos ilegítimos, pero sí para los hijos naturales, aunque en menor medida que los derechos hereditarios reconocidos para los hijos legítimos.

    Aquellos hijos naturales serían los nacidos de dos progenitores que no tuvieran impedimento para contraer matrimonio y que disfrutaran de un reconocimiento tácito por parte del padre o su familia, el llamado trato familiar como elemento de la posesión de estado del hijo. Estas diferencias que existieron tienen transcendencia, puesto que la ley aplicable a las sucesiones o herencias es aquella vigente en el momento de su apertura, de tal forma que para determinar si hay derecho a la herencia, habrá que atender, además del “tipo” de hijo; al momento del fallecimiento del padre, cuya herencia se pretende reclamar; la aceptación de la herencia y la posesión de los bienes hereditarios por parte de los coherederos.

    ¿Los hijos extramatrimoniales tienen derecho a heredar?

    Sin duda, si el fallecimiento del causante, padre del hijo extramatrimonial, se ha producido con posterioridad a la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.

    Y depende, en los casos en los que la apertura de la herencia se produjo antes del 1978, siendo entonces de aplicación las disposiciones transitorias de la reforma del Código Civil de 1981 y que conlleva a la aplicación de la ley preconstitucional que no reconoce derechos a los hijos ilegítimos, salvo que el hijo pueda encuadrarse dentro de ese concepto de hijo natural.

    Nuestro Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo han establecido que no hay una aplicación e interpretación judicial que desvelen una discriminación selectiva por razón de nacimiento en procesos que nieguen derechos hereditarios a hijos ilegítimos cuando el padre ha fallecido con anterioridad a 1978, siendo la expresión lógica de las consecuencias de los criterios legales sobre la ley rectora de la herencia y parámetros de transitoriedad normativa de 1981 y todo ello, porque la aplicación de las exigencias derivadas del derecho de igualdad en la filiación, supondría “dotar a la norma constitucional de una eficacia retroactiva en grado máximo que no puede ser acogida, conforme a reiterada doctrina de este Tribunal, ya que afectaría, no sólo a relaciones jurídicas creadas al amparo de normas procedentes, sino a un fenómeno sucesorio que agotó totalmente sus efectos con anterioridad a la promulgación de la Constitución” (confr. STC 105/2017, 18 de Septiembre).

    Lo anterior es una gran expresión práctica del principio de seguridad jurídica, sobre el que novamos a extendernos aquí.

    La conclusión es que, en la actualidad, y situándonos bajo la vigencia de la Constitución Españolade 1978, los hijos extramatrimoniales sí pueden heredar de su padre, contando con que esa filiaciónquede determinada previa o simultáneamente en el Registro Civil mediante reconocimiento voluntario o resolución judicial.

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