¿Se puede reclamar la paternidad a un padre fallecido?

Sí, un hijo no reconocido puede reclamar la paternidad a lo largo de toda su vida. Dispone el art. 133 del Código Civil que la acción de reclamación de la filiación no matrimonial, corresponde al hijo durante toda su vida, es decir, no existiendo plazo de prescripción para ejercer su derecho. Cuando el presunto padre ha fallecido, la demanda, debe ir dirigida frente a los herederos de éste.

Requisitos para poder presentar una demanda de paternidad

La Ley de Enjuiciamiento Civil, en su artículo 767.1 establece que para que se admita a trámite una demanda de determinación legal de paternidad, hay que aportar un principio de prueba. ¿Qué es el “principio de prueba”? Ha de entenderse todo aquello que acredite la seriedad de la pretensión que se ejercita, la relación de datos, situaciones o acontecimientos que indiciariamente aporten rasgos de verosimilitud y de fundamentos a la pretensión, sin que sea exigible que llegue a tener la entidad de una prueba, en el concepto técnico-jurídico propio de este concepto, ya que ello supondría adelantar un paso procedimentalmente fijado por las leyes procesales, al tiempo que no se requiere que no se requiere porque en atención al principio de prueba aportado no se va a dictar ninguna resolución que afecte al fondo del asunto.

En las demandas de reclamación, el principio de prueba puede versar sobre el hecho directo de la filiación (aportando los resultados de alguna prueba biológica), o sobre hechos indirectos tales como la convivencia, cohabitación ocasional, relación de noviazgo etc, que hagan verosímil aquella filiación. La jurisprudencia se inclina por el que pudiéramos llamar principio de prueba de una “paternidad probable”, es decir, presentar pruebas o indicios de haber existido una relación en la que fuera probable la cohabitación.

Medios de prueba indirectos utilizados:

Reconocimiento expreso o tácito:

Dejando de lado el reconocimiento realizado en testamento o en otro documento público o ante el encargado del Registro Civil, que tiene su propia eficacia sin necesidad de acudir a un procedimiento judicial de determinación de paternidad.

Podrá declararse la filiación cuando esta resulte del reconocimiento del progenitor, existiendo distintas posibilidades:

  1. Reconocimiento expreso que conste de forma documental:

El reconocimiento expreso aquí aludido, nos referimos a reconocimiento imperfecto, es decir, insuficiente como título de atribución de la paternidad, por no cumplir los requisitos legales exigidos en el art. 120 del CC.

Pues bien, estamos en presencia de un reconocimiento expreso, cuando existe una carta u otros documentos firmados por el presunto padre, en el que aluda a la filiación admitiéndola.

  1. Reconocimiento expreso realizado oralmente:

Para acreditar este tipo de reconocimiento, dada la falta de constancia documental, habrá que acudir a la prueba de interrogatorio de parte y ante la eventualidad de que lo niegue, tendrá especial importancia la prueba testifical de personas que presenciaron el citado reconocimiento.

  1. Reconocimiento tácito:

Este tipo de reconocimiento hay que identificarlo con la posesión de estado incompleta, manifestada por actos discontinuos, más o menos aislados en el tiempo, deduciéndose en su conjunto la asunción de la paternidad.

La posesión de estado

La posesión de estado ha sido definida por la doctrina como aquella relación del hijo con el presunto padre, manifestada de manera continuada, por actos reiterados, de forma ininterrumpida, continuada y pública.

La circunstancia de que una persona tenga o no la posesión de estado, ofrece una importancia fundamental en el momento de resolver un procedimiento de determinación de paternidad.

La posesión de estado, se integra por tres elementos:

  • Nomen: Que la persona que busca la filiación haya usado siempre el apellido del que pretende que sea el padre o de la madre.
  • Tractatus: Que los padres le hayan dispensado el trato de hijo, y él, a su vez, los haya tratado como padre.
  • Fama: Que la persona tenga la reputación a los ojos del público de poseer el estado que aparece, es decir, que toda la familia, amigos y círculos cercanos consideren que esa persona es hija de quien pretende la paternidad.

Convivencia con la madre en la época de la concepción

En principio se trata de una presunción iuris tantum, similar a la que se aplica en las relaciones matrimoniales.

Otros medios de pruebas indirectos utilizados

El legislador ha dejado la puerta abierta para declarar la filiación paterna si se acreditan hechos de los que se pueda inferir la paternidad.

Vamos a citar algunos ejemplos:

  • Asistencia del presunto padre al parto, constantes visitas tras el nacimiento o incluso salir de paseo con el menor, todo ello unido a una negativa expresa a someterse a la prueba del ADN, son elementos suficientes para determinar la paternidad.
  • Asunción por el presunto padre de gastos generados por el hijo. En la práctica existen numerosos supuestos en los que el presunto progenitor ha asumido a lo largo de la vida del hijo, determinados gastos de educación, alimentación, sanitarios… etc de manera más o menos esporádicas. Evidentemente esta conducta denota un interés especial que sale de lo normal, con estas pruebas unidas a una negativa injustificada a la práctica de la prueba del ADN, son elementos suficientes para determinar la filiación.
  • Parecido morfológico. En ciertos casos, nos hemos encontrado que el presunto hijo es idéntico al padre, dos gotas de agua, en otros casos el parecido no era exacto, pero si tenían rasgos comunes, un lunar, la forma de la nariz, lo boca etc.
  • Fotografías o material audiovisual: La aportación al procedimiento como medio de prueba de fotografías, en las que aparece la madre biológica junto con el presunto padre, es importante, puesto que de ahí se deducen muchas cosas.
  • En primer lugar, que se conocen, no es muy frecuente que dos extraños se fotografíen.
  • En muchos casos el motivo de la fotografía es un evento social, como un cumpleaños, bautizo, la comunión … etc.
  • El motivo de la foto es el menor de edad.
  • En otros casos, la foto es el hospital tras el nacimiento del hijo.
  • En otros casos la actitud de la madre biológica y el padre en la foto es muy reveladora, tales como estar abrazados, cogidos de la mano etc.
  • Fotos tomadas en el dormitorio de la madre biológica.
  • Fotos enviadas por el presunto progenitor al hijo, firmadas.
  • Fotos con la familia del presunto progenitor.
  • Fotos de los progenitores de viaje.
  • Cualquier fotografía que dé a entender la posibilidad de paternidad.

Comunicaciones con el presunto padre

  • Cartas manuscritas por el presunto padre. Aunque hoy en día las cartas están prácticamente extinguidas, siendo los teléfonos móviles los medios de comunicación más habituales, no hace mucho, la forma habitual de comunicarse eran las cartas enviadas a través de correos.

Pues si se mantienes estas cartas, cuyo contenido en muchas ocasiones evidencian la estrecha relación mantenida por la madre biológica y el presunto padre.

  • Whatsapp, correos electrónicos y chat de redes sociales, hoy en día, son las pruebas más utilizadas, de la lectura de la conversación se sacan conclusiones muy claras.

Es un medio de prueba indirecto muy contundente.

Otros documentos relevantes

En ciertos casos, existen medios de pruebas, de los que se puede deducir la existencia de la relación sentimental. Por ejemplo:

  • El contrato de arrendamiento de una vivienda a nombre del presunto padre y la persona que ocupó la vivienda es la madre biológica.
  • La partida de nacimiento del hijo, aparezca el nombre del presunto padre, aunque sólo sea a efectos identificadores.
  • La asistencia del presunto padre a las tutorías escolares del menor, aportando los boletines firmados por él.
  • Acreditación a través de la prueba testifical de la relación sentimental. A falta de documentación acreditativa de la relación sentimental, habrá que acudir a la prueba testifical, siendo importante que no sean testigos de referencia y sean personas que conozcan perfectamente la relación, amigos en común, vecinos, compañeros de trabajo etc.

¿Puede un hijo ilegitimo reclamar pensión alimenticia?

En este artículo analizamos las obligaciones de los progenitores, y su efecto en forma de reclamaciones por daños morales como hijo ilegitimo.

¿Cuáles son las obligaciones legales de los padres con sus hijos?

Los hijos habidos en el matrimonio se inscriben en el Registro Civil como hijos matrimoniales de ambos cónyuges por razón de presunciones legales de maternidad y paternidad, y desde entonces, se aplican las normas de protección de la familia, entre ellas las relativas a las obligaciones del padre y la madre, quienes, aunque no ostenten la patria potestad, deben velar por los hijos menores, tenerlos en su compañía, educarlos, formarlos, representarlos, administrar sus bienes y prestarles alimentos.

¿Cuáles son las obligaciones legales de un progenitor respecto a un hijo no reconocido?

Si uno de los progenitores ha sido demandado, y la filiación ha sido judicialmente determinada contra su oposición, se prevén restricciones y se excluye a este progenitor de la patria postestad y demás funciones tuitivas.

Sin embargo, las obligaciones de velar por los hijos y prestarles alimentos quedan intactas.

Recordemos que las pensiones alimenticias de los mayores de edad (hijos fuera de la patria potestad) se tramitan en base a las previsiones de alimentos entre parientes con unos motivos y requisitos diferentes. Estamos pensando sobre todo en un hijo menor de edad, salvo que se indique lo contrario.

Tras la estimación de las acciones de determinación de la paternidad biológica e impugnación de la paternidad formalmente reconocida, surgen varias cuestiones sobre la cabida de reclamaciones por parte de la representación legal del hijo frente al padre biológico, o bien del padre registral (formal) frente a la madre biológica.

¿Qué reclamación se puede hacer tras una sentencia favorable en una demanda de paternidad?

Pensión de alimentos

Como el derecho-obligación de alimentos de padres biológicos a hijos menores de edad en muchos asuntos de filiación extramatrimonial, no se ha cumplido, ¿se pueden reclamar cantidades en concepto de pensión de alimentos con efectos retroactivos?

La ley establece que la determinación legal de la filiación tiene efectos retroactivos, siempre que la retroactividad sea compatible con la naturaleza de aquellos efectos y la ley no disponga lo contrario, como sucede con los alimentos, dado su carácter consumible.

Así que, los alimentos no tienen efectos retroactivos. Esta máxima tiene origen en antigua jurisprudencia del Tribunal Supremo de 1913, 1897, 1885 y, no tan lejana, de 1999.

No obstante, en sede de medidas paternofiliales, atendiendo a la doctrina fijada por la Sentencia del Pleno del Tribunal Supremo de 30 de septiembre de 2016, el reembolso de los alimentos a favor de los hijos menores de edad será exigible desde el momento en que se interpone la demanda en la que se reclamen, siendo una excepción expresa a la retroactividad en materia de pensión alimenticia. Cuando el hijo extramatrimonial es menor de edad y por parte de su representante legal se inicia un proceso para determinar su filiación, conviene pedir en la demanda la declaración de la filiación y el establecimiento de una pensión de alimentos que, de esta forma, será exigible desde la fecha de presentación de la demanda.

Por otro lado, cuando el padre registral (pero no biológico) ha hecho frente a todas las obligaciones que le corresponden como consecuencia de la apariencia de paternidad, se podría llegar a reclamar la devolución de esa cantidad en concepto de pensión de alimentos que ha pagado para su sustento hasta la estimación de la impugnación de paternidad. Aún así, esta afirmación tiene ciertos matices.

La aplicación del artículo 1902 del Código Civil sobre responsabilidad extracontractual puede originar una reparación del daño causado que puede hacerse extensiva al doble ámbito patrimonial y moral, y al amparo de este precepto se pueden reclamar perjuicios diversos, entre ellos, la devolución de cantidades en concepto de alimentos pagados por el padre registral para el sustento del hijo que creía suyo.


Indemnización por daños morales como hijo ilegitimo

¿Cabe alguna actuación frente al progenitor biológico que niega su paternidad respecto al hijo extramatrimonial, el que nunca ha contribuido a su sustento y rechaza cualquier contacto paterno-filial y causa daños al hijo?

En otra entrada, se analizará la gran evolución que esta materia ha tenido en los Tribunales. De hecho, el Tribunal Supremo en una de sus resoluciones, apunta que la responsabilidad civil por daños morales en el ámbito familiar, en el concreto supuesto de ocultación de la paternidad biológica real de un hijo, constituye, sin duda, una de las cuestiones, no solo de mayor complejidad, sino de mayor actualidad del derecho de familia, tanto en el ámbito de la doctrina científica, como en el de las Audiencias Provinciales y en el derecho comparado, con posiciones contrarias sobre la aplicación de la normativa propia de la responsabilidad civil extracontractual a las relaciones de familia, algo que hasta hace no mucho tiempo ha sido ajeno al derecho de daños, posiblemente para preservar estas relaciones y porque no era fácil, como ocurre con los alimentos, encajarla en nuestro sistema.

La herencia de hijos extramatrimoniales

En este otro artículo ya hemos contado las condiciones en las que aplica la herencia de hijos extramatrimoniales, que bajo la vigencia de la Constitución Española de 1978, los hijos extramatrimoniales pueden heredar de su padre contando con que esa filiación quede determinada previa o simultáneamente en el Registro Civil mediante reconocimiento voluntario o resolución judicial.

Pero ahora queremos entrar en detalle ¿qué parte les corresponde? ¿cómo heredan?

¿Qué parte les corresponde a los hijos extramatrimoniales?

Debemos recordar unas notas previas esenciales sobre la herencia en España. Primero, la herencia se compone de tercios: el de legítima, el de mejora y el de libre disposición. Segundo, la sucesión puede ser testada (con testamento) o intestada (sin testamento). El hijo extramatrimonial es un heredero forzoso y legitimario, en la misma categoría que otros hijos matrimoniales o legítimos.

Cuando ha habido testamento, únicamente habrá que reclamar la legítima estricta, como porción que la ley obligatoriamente le reconoce, en la cuantía de un tercio de la herencia, que en concurrencia con otros hijos, se dividirá en tantas partes como hermanos sean. Es decir, si hay tres hijos (dos matrimoniales y uno extramatrimonial) que concurren a la herencia de su padre, que falleció con testamento sin adjudicar nada al extramatrimonial, éste podrá recibir un 11,11% de la herencia.

Si no hubiera testamento, se abre la sucesión intestada, y en este caso, en ausencia de voluntad expresa del difunto, la herencia se dividirá en partes iguales, accediendo el hijo extramatrimonial a la parte de tercios de mejora y libre disposición. Continuando con el ejemplo anterior, el hijo extramatrimonial podrá reclamar de los otros dos coherederos y medio hermanos, el valor del 33,33% de la herencia, sin contar que exista viuda.

En caso de ser hijo único el declarado hijo biológico, en la herencia con testamento tendría derecho al tercio de legitíma y tercio de mejora (al que solo acceden descendientes del fallecido); mientras que en la herencia sin testamento podría heredar la totalidad del patrimonio de su progenitor biológico porque sería el único llamado a esta sucesión.

¿Cómo heredan los hijos extramatrimoniales?

Como se ha referido, es muy relevante conocer si existe un testamento del progenitor biológico o no y si la partición de esa herencia ya se ha realizado o no, pues las acciones a entablar y los efectos de uno y otro caso son distintos.

No puede olvidarse la posibilidad del hijo de alcanzar un acuerdo transaccional con los coherederos, mediando un trabajo de mediación por parte de su abogado que pueda culminar en el abono de la parte negociada que se acuerde en forma líquida o en bienes.

En caso contrario, de no alcanzarse un acuerdo, habrá que acudir a un proceso judicial que igualmente, podrá verse interrumpido en cualquier momento por un acuerdo extrajudicial que cierre el asunto. Este proceso judicial que habrá de iniciarse mediante demanda del hijo ejercitará distintas acciones dependiendo de las circunstancias que atañan a la herencia, pero casi todas ellas estarán englobadas en la llamada acción de petición de herencia, de construcción jurisprudencial, puesto que no puede encontrarse este término y su desarrollo en el Código Civil.

Esta acción se ejercita cuando se discute la cualidad de heredero del demandante y además reclama su cuota hereditaria a la que tiene derecho, por lo que las pretensiones irán encaminadas a declarar que el cliente es heredero forzoso de su padre y tiene derecho a percibir la cuota hereditaria que corresponda según el caso y además que los coherederos, que serán los demandados, le abonen la cantidad ascendente al valor de su cuota.

Este importe se calculará previa suma del valor tasado de los bienes que forman parte del inventario de la herencia. Si encontramos un supuesto con tres inmuebles (valorados con tasación pericial o atendiendo a valores de referencia oficiales, a precio de mercado en el momento de la liquidación presente) que ascienden a setecientos mil euros y una cuenta bancaria y un depósito con trescientos mil euros, sin deudas; si el hijo extramatrimonial concurre a la herencia con dos medio hermanos y hay testamento, su cuota ascenderá a 1/9 parte de la masa hereditaria, es decir cien mil euros.

La acción habitual cuando hay testamento, será la de preterición, que es el olvido, la omisión, del hijo biológico al que no se le deja nada en el testamento por parte de su ascendiente. Podrá ser preterición intencional o errónea (o no intencional) dependiendo del conocimiento que tuviera el causante sobre la existencia del hijo extramatrimonial al momento de hacer su testamento.

Los efectos jurídicos son muy distintos y determinan la validez o anulabilidad de las clausulas testamentarias. Si el hijo ha nacido después de que el padre otorgue el testamento, será preterición errónea y su efecto final es la apertura de sucesión intestada (y se divide por partes iguales, recibiendo el hijo extramatrimonial más cuota que en otros casos).

A menudo, existen bienes donados en vida del difunto a sus hijos matrimoniales que podrán tener un trato en la herencia de “donación colacionable”, aparte de ser computable en el inventario (relictum y donatum). Por último, a estas muy breves pinceladas sobre las acciones de petición de herencia, hay que añadir que dos principios alumbran los efectos de acciones judiciales de este tipo: favor testamenti y favor partitionis, ambos principios de conservación del testamento y de la partición respectivamente, que determinan la validez de los documentos otorgados por el fallecido y coherederos, sin perjuicio de que estos últimos deban abonar en metálico el valor de la cuota del hijo extramatrimonial.

La complejidad de estos procedimientos judiciales o notariales o transaccionales, en su caso, aconseja contar con un profesional de la abogacía que haga un estudio pormenorizado de la viabilidad y estrategia procesal a seguir.

Diferencias entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales ¿Derecho a herencia?

Diferentes conceptos: hijo legítimo, ilegítimo, natural

A día de hoy, no hay diferencia alguna entre los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, teniendo todos los mismos derechos.

Ahora bien, un hijo nacido fuera del matrimonio no podrá invocar las presunciones de paternidad (artículo 116 del Código Civil) y deberá ver acreditada su filiación paterna por otros modos y, en ausencia de voluntad del padre de reconocer a este hijo, el modo habitual será un procedimiento judicial de filiación ejercitando la acción de determinación de la filiación y, en su caso, la acción de impugnación de la filiación paterna reconocida.

Atendiendo al caso concreto en el que la paternidad ya está reconocida, siendo nacido el hijo dentro o fuera del matrimonio, los derechos y obligaciones derivados de la relación padre-hijo serán los mismos para unos y otros, en especial los relacionados con los alimentos y la herencia.

Esta igualdad no ha existido siempre en nuestro país y ha sido con la entrada en vigor de la Constitución Española (1978), en particular los artículos 9.3, 14 y 39.2, y también, posteriormente, el Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades undamentales (1979), interpretado su artículo 8 – sobre el derecho a la vida familiar – por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en múltiples resoluciones a lo largo de estos años; los que han eliminado la discriminación que por nacimiento se daba en la legislación española. Así, hemos visto cómo las diferencias entre los hijos por razón de su nacimiento se han visto eliminadas.

El Código Civil en su redacción anterior a la Constitución Española no reconocía derechos hereditarios para los hijos ilegítimos, pero sí para los hijos naturales, aunque en menor medida que los derechos hereditarios reconocidos para los hijos legítimos.

Aquellos hijos naturales serían los nacidos de dos progenitores que no tuvieran impedimento para contraer matrimonio y que disfrutaran de un reconocimiento tácito por parte del padre o su familia, el llamado trato familiar como elemento de la posesión de estado del hijo. Estas diferencias que existieron tienen transcendencia, puesto que la ley aplicable a las sucesiones o herencias es aquella vigente en el momento de su apertura, de tal forma que para determinar si hay derecho a la herencia, habrá que atender, además del “tipo” de hijo; al momento del fallecimiento del padre, cuya herencia se pretende reclamar; la aceptación de la herencia y la posesión de los bienes hereditarios por parte de los coherederos.

¿Los hijos extramatrimoniales tienen derecho a heredar?

Sin duda, si el fallecimiento del causante, padre del hijo extramatrimonial, se ha producido con posterioridad a la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.

Y depende, en los casos en los que la apertura de la herencia se produjo antes del 1978, siendo entonces de aplicación las disposiciones transitorias de la reforma del Código Civil de 1981 y que conlleva a la aplicación de la ley preconstitucional que no reconoce derechos a los hijos ilegítimos, salvo que el hijo pueda encuadrarse dentro de ese concepto de hijo natural.

Nuestro Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo han establecido que no hay una aplicación e interpretación judicial que desvelen una discriminación selectiva por razón de nacimiento en procesos que nieguen derechos hereditarios a hijos ilegítimos cuando el padre ha fallecido con anterioridad a 1978, siendo la expresión lógica de las consecuencias de los criterios legales sobre la ley rectora de la herencia y parámetros de transitoriedad normativa de 1981 y todo ello, porque la aplicación de las exigencias derivadas del derecho de igualdad en la filiación, supondría “dotar a la norma constitucional de una eficacia retroactiva en grado máximo que no puede ser acogida, conforme a reiterada doctrina de este Tribunal, ya que afectaría, no sólo a relaciones jurídicas creadas al amparo de normas procedentes, sino a un fenómeno sucesorio que agotó totalmente sus efectos con anterioridad a la promulgación de la Constitución” (confr. STC 105/2017, 18 de Septiembre).

Lo anterior es una gran expresión práctica del principio de seguridad jurídica, sobre el que novamos a extendernos aquí.

La conclusión es que, en la actualidad, y situándonos bajo la vigencia de la Constitución Españolade 1978, los hijos extramatrimoniales sí pueden heredar de su padre, contando con que esa filiaciónquede determinada previa o simultáneamente en el Registro Civil mediante reconocimiento voluntario o resolución judicial.